Aquí el Tomás

Me apetecía decir algo sobre el artículo de Tomás Ibáñez de «

anarquismos en la encrucijada

», publicado por la prestigiosa web

acracia.org

por dos motivos. El primero y principal, por el cabreo que tiene Tomás, porque le llaman anarquista de despacho, alejado de la realidad, que publica artículos académicos, que quita la ilusión por la revolución y cosas de esas… Tomás, tío, si a mí me echaran esos piropos estaría hasta contento. En mis andaduras por ahí me llaman

rata mercenaria bien pagá drogadicta fumada payasa ridícula que la historia me lo condenará cómo puedes ser tan imbécil hijo sin madre

,  por ejemplo, sin otro efecto que crearme una especie de risita nerviosa, tipo

jíiiiijijijijí

, y caminar por la calle girando continuamente para ver si me siguen.

El segundo que me gustaría comentar, es que mi tribuna es

alasbarricadas.org

, que los anarquistas de bien saben que a pesar de su nombre, que suena a tambor de guerra y a muerte dolorosísima, está dirigido por la Amalia, que es una reformista más gorda que la Montseny. Y por lo tanto sus lectores son más bien ácratas incultos que desconocen quién es el Tomás, y que ni siquiera intuyen quién es Liza (¿Simpson? ¿Minelli?), Embat, y los plataformistas… Que son los antagonistas tomasianos. Como Lex Luthor con Spiderman. De esta manera, poniendo estos enlaces, con la esperanza de que los sigáis, culturizo a mis posibles lectores…

El rollo que se traen entre manos esos actores, es el del postmodernismo y lo de la revolución. Empecé a escuchar esa palabra (posmoderna) en los años ochenta, y desde entonces si me preguntan si lo soy, respondo… «

pos qué voy a sé, pos moelno joder

». Luego si me meto en los intríngulis, la verdad es que no entiendo ni papa de esa filosofía, así que corro un tupido velo y simplemente declaro que: Tomás, tío, no te cabrees, questoy contigo. Si hay que machacar cabezas, aquí me tienes.

No obstante añado que en pro de la objetividad, he intentado entender qué rayos es lo del anarquismo plataformista o especista o algo así… Me he leído sus análisis, y debo señalar, que en líneas generales, aunque –a diferencia de muchos textos posmodernos– se entiende lo que dicen, a los veinte párrafos de lectura, me entra un sueño invencible, incoercible, incontrolable. Lo de los

análisis certeros

, lo del

estudio de coyuntura

o como diablos se diga, lo de la

recomposición de la vanguardia

… Me recuerda a los buenos viejos tiempos de los setenta y los sesenta, que te pillaba un maoísta y te sonaba una chapa mientras se sentaba en el autobús en tus rodillas, sin pedir permiso. No obstante, insto a los anarquistas a que lean cualquier cosa que caiga en sus manos, por si se les ilumina algo.

El tema de fondo es el de la revolución. Yo en eso soy clásico. La revolución, digan lo que digan, no se prepara: sucede. Y casi siempre los revolucionarios del Gran Día se encuentran montando algún comité o algún contubernio. Cuando me dicen que lo del 36, que se recuerdan sus noventa años, tuvo una preparación minuciosa, me pregunto… ¿Quién escribió el puñetero manual?¿Dónde estuvo la mente preclara colocando peones? ¿Por qué en Italia triunfó Mussolini, y no Durruti?

Algún día, llegaremos a saberlo. Actualmente, hacemos lo que podemos.

¡Por el comunismo trinitario! ¡Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno!