UN PAR DE TEXTOS EN ANARQUIA

Un relato carcelario

En algún rincón de Buenos Aires, Argentina, en el año 2070 …

Rubén se despierta aturdido en una jaula mugrienta, Huele a hierro oxidado …  y a una mezcla de sudor y detergente, a su lado, un señor con barba mece su perilla, trajeado, luce un reloj retro, no es el tipo de delincuente habitual que frecuentaba las cárceles, al menos no lo era hace 50 años antes de que Argentina se convirtiera en una monarquía absoluta proclamada por Javier Milei, un tipo de minarquía con pretensiones anárquicas de libre mercado, en la que los sucesores de dicho presidente hacían valer su ley del dejar hacer a empresarios de la droga y la prostitución, a bancos que emiten su propia moneda y a corredurías de seguros.

Rubén se dirige al hombre a su lado, algo magullado.

- ¿Quién sos vos, y que hago yo aquí?

- No sufras, parece que esos guardias de la agencia te han pegado una buena tunda – dijo el desconocido - estas en una cárcel propiedad de dicha agencia, una cárcel privada, ¿Puedes recordar tu nombre?

- Sí… me llamo Rubén,  ¡Che, me duele todo! ¿¡Qué ha hecho vos para estar aquí, parece usted un buen hombre, y todo un intelectual?!

- Bueno, fui profesor de Economía en el secundario en Buenos Aires, en un barrio humilde – explica con una mirada triste y una sonrisa amarga, mientras mece una tiza en su mano, sin pesarlo hace una mueca en la pared, es un día más en la celda - Cuando privatizaron la escuela, la nueva dirección decidió que había que establecer salarios a precios de mercado, es decir, bajarnos los sueldos, algunos de nosotros, los profesores, protestamos y nos despidieron,  ¡Acusados de violar la libertad del estudiantado, de fomentar el bullying en las escuelas! La concha de su madre … ¿Te lo puedes creer? Desde entonces no pude mantener mi piso en alquiler y el casero me denunció, el Tribunal de Arbitraje falló a favor de saldar la deuda económica… y aquí me hallo.

¿Qué te paso a vos?

- Apenas recuerdo…  lo último que tengo en mente es ir a mis clases de Medicina, en una academia… EducaSalud.S.A. se llamaba o algo así, mis padres se llaman Ana, una mujer encantadora y mi padre Eduardo; ella es camarera y el, barrendero.

- ¿Sos vos también de barrio humilde, entonces?

-Sí, somos también de barrio pobre, mi barrio no está vallado ni tiene seguridad privada, en mi barrio la criminalidad y los delitos armados aumentan sin parar ¡que desastre, loco!

-Te entiendo… Lo llaman “Conducta desviada… ¡Respecto al principio de no agresión!”.

-¿Y eso… que significa?

- Me temo, que para los cínicos en el poder, no significa nada. Te han dado justicia privada de la buena esos pelotudos. Levanta amigo, ha sonado la sirena, nos toca el turno.

-¿Qué turno? – Dijo Rubén desconcertado

-¿Eres nuevo aquí por lo que veo, eh? El turno de los trabajos de reinserción, ¡debemos trabajar gratis hasta saldar nuestra deuda! ¡Empaquetando y embalando!

– Eh… ¿Cómo?

-Lo que oís, la agencia de seguridad tiene un convenio, un contrato con unos grandes almacenes, es su manera de ganar plata, repercutirá a favor de las cuentas de con quien estés endeudado… Si estás aquí, me temo que acumulas una gran deuda, estimado amigo... Así es…

-Intento recordar…

Rubén se levanta al día siguiente, con su nueva compañía, su compañero de celda al lado. Es su segundo día en la cárcel y le había cogido cariño, había aprendido que se llamaba Enrique. Rubén ya se encontraba mejor…

-Empiezo a recodar mi propia historia… - anunció Rubén

-Dime, Rubén… - dijo expectante Enrique

-¡Fui acusado de cometer una negligencia! Fue en mis primeros días de laburo.

-¿Y la cometiste realmente?

-Bueno… no sé hasta qué punto soy responsable de ello…

-¿A qué te refieres?

-Obtuve el título de Medicina en una academia de bajo coste, una de esas low-cost, ya sabés… para personas que no pueden pagarse una academia puntera, de las que no están certificadas por las mejores auditorias y los mejores gremios y todo eso… ¡nunca había oído hablar de enfermedades raras, no sabía bien ni que diagnosticarle! En nuestro hospital no tenemos recursos para ese tipo de pruebas tan caras.

- ¿Y tu paciente? …

-Era un magnate de la nueva economía … drogas… armas… trabajo sexual… vos me entendés

-¡La economía sumergida, que ha florecido al amparo de nuestros grandes legisladores!

-Y tanto… y que lo digas…Recuerdo que fui secuestrado al salir del hospital por esos guardias …