Tras el 7 de octubre de 2023, el proceso de colonización y el intento de exterminio del pueblo palestino por parte de Israel han entrado en una nueva fase de intensificación. Si bien dos semanas antes Benjamin Netanyahu exhibió, en la sede de la ONU, un mapa titulado “El Nuevo Oriente Medio”, del que Gaza y Cisjordania habían sido borradas, el 30 de octubre de 2023 apeló, como acostumbra el sionismo, a textos bíblicos y, citando a Yahvé, afirmó: “darás muerte a hombres y mujeres, niños y recién nacidos, bueyes y ovejas, camellos y asnos; no dejarás con vida nada que respire” . Por Maite Arraiza* | Vientos del Sur.
Ante el actual genocidio, que no hace sino dar continuidad a la colonización sionista iniciada a finales del s. XIX con el apoyo del Imperio británico primero y del estadounidense después, al servicio de los intereses del capital occidental, Rita Segato (2025) se declara “ex-humana”, pues ya no quiere “pertenecer a esta especie siniestra, genocida”. El genocidio palestino nos interpela de manera directa a todas aquellas que nos consideramos feministas y luchamos por la profunda transformación de las condiciones materiales, de los regímenes de poder y de los afectos, vínculos y cuidados que sostienen la vida. En palabras del Movimiento de Mujeres Palestinas Alkarama (2025a), quien nos insta a asumir nuestra responsabilidad moral, política e histórica: “No hay feminismo revolucionario sin una postura clara a favor de la liberación de Palestina. Toda Palestina. Desde el río hasta el mar”.
Desde las tradiciones históricas de los feminismos anticoloniales, antiimperialistas y marxistas, en las que se inscribe también una parte significativa del movimiento feminista de Euskal Herria, junto a numerosas voces y colectivos feministas palestinos y aliados, este texto expone por qué la lucha por la liberación del pueblo palestino es una cuestión feminista central. Se erige, así, como denuncia del silencio, de la complicidad y del apoyo del feminismo blanco hegemónico al proyecto colonial sionista y al imperialismo occidental. Subraya que, junto a la vital tarea de denunciar y luchar contra el genocidio palestino, una postura feminista conocedora del carácter histórico milenario del pueblo palestino implica la denuncia de la colonización y el apoyo a la liberación de Palestina, de toda Palestina, desde el río hasta el mar. Hoy más que nunca, sostener una posición feminista exige afirmar alto y claro que no hay emancipación posible sin la liberación de Palestina.
¿De qué liberación habla el feminismo blanco hegemónico?
Ante la historia milenaria de Palestina 1 y los procesos de colonización, despojo y genocidio que la atraviesan, no debería ser necesario explicar por qué la liberación palestina es una cuestión feminista. Sin embargo, junto al apoyo sostenido por amplios sectores de los feminismos anticoloniales y populares en Abya Yala, Irak, Irán, Sudáfrica, el mundo árabe, Estados Unidos y múltiples naciones y territorios europeos, la falta de apoyo y solidaridad de determinados posicionamientos feministas con la lucha palestina remite a profundos y nada nuevos problemas en el terreno de los feminismos. Desde nuestras diversas configuraciones y posicionamientos en las redes y sistemas de poder y de dominación, ciertos privilegios se traducen de forma obscena en la defensa del derecho de Israel a defenderse. A esta obscenidad se suman las posturas equidistantes de quienes comparan la violencia de ambos lados, como si el terrorismo de Estado, la colonización y la limpieza étnica fueran lo mismo que el derecho de un pueblo a resistir y defenderse. Como señala Alkarama, el silencio de numerosas voces feministas globales no solo produce dolor, sino que reproduce desigualdades coloniales: “Cuando el sufrimiento de una mujer palestina se vuelve complicado, controvertido o no prioritario, lo que se está diciendo –sin decirlo– es que su vida vale menos” (Alkarama, 2025b).
El feminismo se ha caracterizado históricamente como un movimiento de liberación de las mujeres. El debate en torno a quién cuenta como mujeres y qué significa liberación ha llenado páginas de crítica y de literatura feminista. Precisamente, lo que las múltiples críticas articuladas por los feminismos del Tercer Mundo, chicanos, negros, árabes, decoloniales, anticapitalistas y anti-imperialistas, así como sus entrelazamientos con los feminismos queer y transfeminismos, han puesto de manifiesto es que, más allá del ámbito teórico, se trata de cuerpos y …