El movimiento feminista #NiUnaMenos concentra en el Congreso de la Nación – foto: Cristina Sille para Clarin

Un estudio difundido por la Fundación Faro, el think tank del oficialismo libertario, sostiene que existe una creciente brecha de género en la identificación política en Argentina. Los datos dialogan con investigaciones académicas realizadas en Europa, América Latina, Estados Unidos y Asia, que registran una tendencia similar: una mayor identificación de las mujeres con posiciones progresistas y un crecimiento de las preferencias conservadoras entre sectores de varones, especialmente jóvenes. Aunque el relevamiento de Fundación Faro es binario y se limita a las categorías de hombres y mujeres, distintos estudios coinciden en que estas transformaciones responden a procesos sociales, culturales y políticos mucho más amplios que una simple división por género. Por ANRed

Las investigaciones académicas desarrolladas en América Latina, Europa, Estados Unidos y Asia muestran que efectivamente existe una creciente brecha de género en la identificación política, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Pero lejos de atribuirla a supuestas diferencias «naturales» entre mujeres y varones, los estudios la vinculan con procesos sociales y políticos: la expansión de los movimientos transfeministas, la reacción conservadora frente a la ampliación de derechos, las desigualdades económicas y el impacto de las redes sociales en la construcción de subjetividades políticas.

Fundación Faro. Publicación año 2025

En los últimos años, el ascenso de las nuevas derechas vino acompañado de una ofensiva contra los feminismos y los colectivos LGBTI+, convertidos en enemigos privilegiados de la llamada «batalla cultural». En ese escenario, la disputa por el sentido de la igualdad, los derechos sexuales y reproductivos, la educación sexual integral y las políticas de diversidad ocupa un lugar central en la construcción de identidades políticas.

Las investigaciones comparadas muestran que este fenómeno no es exclusivo de Argentina. Un estudio realizado en 36 países de la OCDE encontró que las mujeres comenzaron a ubicarse progresivamente más cerca de posiciones progresistas, mientras que entre muchos varones se observa un desplazamiento hacia posiciones conservadoras. Trabajos posteriores, realizados en Europa y América Latina, muestran que esa brecha se amplía sobre todo entre las juventudes, aunque con diferencias según el contexto político y cultural de cada país.

En América Latina, un análisis basado en las encuestas LAPOP detectó que entre las generaciones nacidas después de 1980 las mujeres expresan una mayor identificación con posiciones progresistas, mientras que los hombres muestran una mayor inclinación hacia opciones de derecha. Investigaciones realizadas en Corea del Sur, Estados Unidos y varios países europeos también registran un crecimiento de las posiciones antifeministas entre sectores de varones jóvenes, al mismo tiempo que muchas mujeres fortalecen su adhesión a agendas vinculadas con la igualdad de género y los derechos humanos.

Lejos de confirmar el relato de la Fundación Faro, estas investigaciones muestran que la brecha política no puede entenderse sin analizar las transformaciones del mundo del trabajo, la crisis de representación, el avance de los movimientos feministas y la reacción conservadora frente a la ampliación de derechos. Tampoco puede reducirse a una mirada binaria que deja fuera a las identidades travestis, trans y no binarias, actores fundamentales en las luchas contemporáneas por la igualdad.

Más que una «guerra entre hombres y mujeres», lo que expresan estos estudios es una disputa política e ideológica en torno al modelo de sociedad que se busca construir. Una disputa donde los feminismos, las organizaciones de la diversidad y los movimientos populares continúan enfrentando el avance de proyectos que buscan restringir derechos conquistados.